Magnesia carbonica. Inflamación catarral del estómago e intestinos, con marcado aumento de la acidez del jugo gástrico. Olor agrio de todo el cuerpo en niños. Vómitos de masas agrias. Regurgitación de líquido ácido. Heces agrias. Magnesia carbonica actúa sobre los nervios faciales y dentales. Dolores punzantes a lo largo de estos nervios. Entumecimiento en varias partes del cuerpo. Enfermedades de los pómulos.
Adelgazamiento. Agotamiento. Los niños no aumentan de peso a pesar de una buena nutrición. Espasmos, ataques de epilepcia. El paciente cae mientras camina, se conserva la conciencia. Consecuencias dolorosas del cuidado excesivo y la ansiedad.
Nux vomica. Eructar con aire es difícil. Acidez estomacal después de comer alimentos ácidos o grasos. Náuseas constantes y ganas de vomitar; peor después de comer o beber. Sensación constante de náuseas. Acidez. Náuseas, con desmayo constante en el estómago. El paciente dice: «Si pudiera vomitar, me sentiría mucho mejor». Ataques de vómito: mucosidad de olor agrio.
Vómitos de mucosidad y masas ácidas a la mañana. Después de la cena hay pesadez de estómago, estupefacción e hipocondría. Pesadez en el estómago por la mañana en ayunas y después de comer. Espasmos y cólicos en todo el cuerpo, con acidez estomacal. Indigestión por comer en exceso. Dolor insoportable en el estómago.
Calcarea carbonica es muy buena para aliviar la acidez estomacal crónica en personas gordas con calambres estomacales. Gusto agrio en la garganta después de eructar. La leche causa acidez estomacal e indigestión, mientras que para la mayoría de las personas, la leche ayuda con la acidez estomacal.
Lycopodium. Ardor de estómago y eructos después de una comida ligera. La acidez se propaga por encima de la nuez de Adán en unas pocas horas, a pesar de los antiácidos o la leche. El estómago está hinchado.
Pulsatilla. Acidez estomacal después de alimentos grasos, mantequilla y carne de cerdo. Rara vez sienten sed.
Zincum metallicum – acidez estomacal por dulces.
Oleander. Ardor en el esófago. Sin apetito. Ardor y prurito en la raíz de la nariz. Enrojecimiento de las mejillas sin calor. Presión en la mejilla derecha. Ruido aullador en el oído izquierdo. Prurito alrededor de la nariz.
Lengua cubierta con saburra blanca y labios agrietados. Beber más de lo habitual. Sed de bebidas frías, agua fresca. Aversión al queso. Vómitos violentos seguidos de sed. Excreción de grandes cantidades de gases fétidos con olor a huevos podridos. Impulso ineficaz de defecar.
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